La caravana de inmigrantes centroamericanos, en su mayoría hondureños, se tomó un respiro ayer en la comunidad mexicana de Huixtla (Chiapas), para descansar y hacerse chequeos médicos, antes de seguir rumbo a EE UU, pese a las furiosas advertencias del presidente Donald Trump que quiere impedirles el ingreso. Ya llevan recorridos a pie casi 800 km en diez días y aún les esperan unos 3.000 km. (AFP)
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